Da pena pensar en todo lo que se ha parado de pronto, en los segundos que ahora sobran, en el abrazo que fue último sin saber que lo era. No, no es pena, es rabia estallando en el pecho. Es autorreproche por haber abierto la puerta, y sin esfuerzos, cuando se suponía que tantos cerrojos servirían para desistir de cualquier intento.Ganas de gritar hasta romper cristales y cruzarte la cara a preguntas. ¿Por qué llegaste? ¿Para qué? Ahora no respiro si te pienso. Joder!!!! Nunca mi poesía fue grosera hasta que me tocaste con tus ojos. Caigo a toda velocidad dentro de mí misma y gritar tu nombre no sirve ni como paracaídas ni como tiro de gracia.Y no puedo...simplemente, no puedo...
Déjame, necesito este vago intento de herirte, porque así soy yo y no lo recordaba, y tú me trajiste de vuelta, y ahora me quedo yo conmigo y contigo en recuerdos. Y no lo soporto. Y no me soporto frágil mientras me rompo, porque este derrumbe es tan lento que veo mi propia vulnerabilidad a cámara lenta a modo de tortura. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué nada sirve?
Nunca quise máquinas del tiempo, pero ahora que los días por venir causan daño, como si mirara al sol de frente durante horas, aún sabiendo que ni así dejaría ciego el corazón, sí, ahora que el ahora se ha hecho largo, me gustaría volver al instante en que reímos al mismo tiempo, y entonces revivirlo una vez más antes de borrarlo para siempre, en una amnesia indolora que me devuelva al tiempo en que soñaba contigo sin conocerte, pues la incertidumbre de no saberte fantasía o realidad ni siquiera dolía tanto como este puñal que ahora lleva tu nombre.
No hay cartas que romper, ni fotos en un cajón...es un duelo a oscuras. Y duele por todo el cuerpo y lo que no es cuerpo. Y el dolor me oprime pero no me abraza. El dolor no eres tú, y aún así, a veces me parece que lo eres, porque huele a ti, porque habla con tu voz.
Es la carta no escrita, la que siempre tuve miedo de escribir, porque no es para ti, es para mi y para lo que queda de ti en mi, y que además me gustaría que no estuviera. Tal vez si escupo esta absurda fábula de quererte sea el mejor antídoto contra tu sombra. No lo sé. Voy a ciegas, a veces siento ácido en las venas, otras, frío en mis labios, que tropiezan con otros labios, contagiando esta especie de hipotermia del sinsentido. Dejé de buscarte. ¿Para qué? No estás fuera, estás adentro, tan adentro que no te arranco de raíz. Mala hierba que creces y no me dejas luz, no me dejas aire... Me maldigo a mí misma por dejarte espacio.
No puedo acabar estas líneas...no puedo...simplemente, no puedo.
En algún lugar, entre las luces y las sombras, hallarás tu corazón y podrás preguntarle dónde se encuentra el verdadero paraíso. Él te contestará sin dudarlo: "solamente en tu interior"
domingo, 26 de agosto de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
TIERRA, TIERNO, ETERNO
Ardían a través de la niebla del deseo
manos de tierra volviendo a ella
manos que nacen a la vida incierta de otro cuerpo
manos que piensan, hablan y besan.
La noche se hizo inmensa y eterna
y observando en lo alto,
el plato de plata que prende con prisa
la llama que arde
Sonó la melodía de lo tierno,
recorriendo valles de piel erizada
navegando ríos de espaldas que resbalan
y dientes que callan bajo suaves besos
No hubo instante no consumido
ni espacio entre las almas
ni abismos insalvables
Travesía del instinto dando a luz a la noche clara
alumbrando a la vida,
pariendo al goce de lo bello de dos ombligos que bailan
Saborearon el aire denso de las ansias
Brindaron con estrellas y puñados de espuma lenta
Soñaron sin dormir una realidad sin tregua
Durmieron sin cerrar los ojos de los sentidos
Y así, eternamente en el instante, simplemente,
ardieron.
manos de tierra volviendo a ella
manos que nacen a la vida incierta de otro cuerpo
manos que piensan, hablan y besan.
La noche se hizo inmensa y eterna
y observando en lo alto,
el plato de plata que prende con prisa
la llama que arde
Sonó la melodía de lo tierno,
recorriendo valles de piel erizada
navegando ríos de espaldas que resbalan
y dientes que callan bajo suaves besos
No hubo instante no consumido
ni espacio entre las almas
ni abismos insalvables
Travesía del instinto dando a luz a la noche clara
alumbrando a la vida,
pariendo al goce de lo bello de dos ombligos que bailan
Saborearon el aire denso de las ansias
Brindaron con estrellas y puñados de espuma lenta
Soñaron sin dormir una realidad sin tregua
Durmieron sin cerrar los ojos de los sentidos
Y así, eternamente en el instante, simplemente,
ardieron.
martes, 21 de agosto de 2012
OASIS
Y andando por las dunas de los pensamientos, la sed en este tiempo de arenas movedizas conducen a la esperanza del oasis, que no es más que imaginar ese abrazo aún no escrito, pues hay certeza de que existe y de que en algún momento de piel a piel ya no se contengan los espíritus, próximos se saludarán en una danza presente.
No hay timbre en la voz, ni el color de una mirada, ni tan siquiera el presentimiento de un reconocer al instante, pero en algún momento, que de esperado será inesperado, empezará de nuevo la historia, con o sin final feliz, pero sin duda, con comienzo.
En la marea de lo incierto, quizás la distancia se limite a los pocos metros de una esquina a otra de la calle, con rostros que miran en direcciones opuestas a pesar de almas que se llaman. Pero no es el tiempo.
No hay timbre en la voz, ni el color de una mirada, ni tan siquiera el presentimiento de un reconocer al instante, pero en algún momento, que de esperado será inesperado, empezará de nuevo la historia, con o sin final feliz, pero sin duda, con comienzo.
En la marea de lo incierto, quizás la distancia se limite a los pocos metros de una esquina a otra de la calle, con rostros que miran en direcciones opuestas a pesar de almas que se llaman. Pero no es el tiempo.
jueves, 16 de agosto de 2012
PUEDE QUE ESTÉ ESCRITO
Puede que esté escrito. Ese primer aliento de vida que diste, esos primeros pasos que hoy hacen que estés aquí...puede que estuviera escrito. Nos dicen: "el destino está en tus manos" "Tú construyes tu camino", etc, etc... Quizás sea el alivio de nuestra profunda neurosis ante lo incierto. Nos gusta sentir el control de las horas, pero el tiempo se nos escapa constantemente, y los destiempos nos ganan la carrera demasiadas veces. Actuamos, sí, y también reaccionamos. No todo podemos predecirlo (afortunadamente a veces, desgraciadamente, otras) Es el precio que pagamos por la "pseudolibertad" del ser humano, siempre esclavo de sus pasiones.
Si hubiera llegado cinco minutos antes...si no hubiera dicho aquello...si hubiera elegido otro camino... ¿Y si ya estaba escrito? Menuda burla del destino, y nosotros preocupándonos. Es el sendero trazado de antemano, que cubre todas las alternativas posibles y nos llevan al mismo punto, de una u otra manera, nos enseña lo que era preciso.
Corre hacia atrás, memoriza tus errores...Corre hacia adelante, intenta ser visionario... Al tiempo verás qué inútil y te reirás de ti mismo. Por más que deseemos asegurar nuestra existencia, lo único cierto es que no existiremos para siempre. Por más que queramos controlar cada paso, lo único cierto es que nuestro andar está lleno de improvisaciones, desajustes, adaptaciones de lo que creíamos que iba a pasar.
Puede que ese destino esté escrito fuera del alcance de nuestra manos, de nuestras mentes y corazones. Quizás, la única forma de ganar "esta partida" sea simplemente rendirse a ella.
Si hubiera llegado cinco minutos antes...si no hubiera dicho aquello...si hubiera elegido otro camino... ¿Y si ya estaba escrito? Menuda burla del destino, y nosotros preocupándonos. Es el sendero trazado de antemano, que cubre todas las alternativas posibles y nos llevan al mismo punto, de una u otra manera, nos enseña lo que era preciso.
Corre hacia atrás, memoriza tus errores...Corre hacia adelante, intenta ser visionario... Al tiempo verás qué inútil y te reirás de ti mismo. Por más que deseemos asegurar nuestra existencia, lo único cierto es que no existiremos para siempre. Por más que queramos controlar cada paso, lo único cierto es que nuestro andar está lleno de improvisaciones, desajustes, adaptaciones de lo que creíamos que iba a pasar.
Puede que ese destino esté escrito fuera del alcance de nuestra manos, de nuestras mentes y corazones. Quizás, la única forma de ganar "esta partida" sea simplemente rendirse a ella.
viernes, 3 de agosto de 2012
CUESTIÓN DE PREDISPOSICIÓN
Quizás enamorarse sea una predisposición. Se habla por ahí de "flechazos", de personas que aparecen de la nada y que de pronto son capaces de llenar ese rinconcito del corazón que se guarda para algo "especial"... ¿y si sólo se trata de una predisposición?
Tal vez en ese momento se abren nuestros sentidos, se bajan las defensas, caen las barreras...y es por eso que puede cambiar nuestra forma de mirar alrededor, (en muchas ocasiones, no sin cierta distorsión, todo hay que decirlo)
Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y yo añadiría que también no hay mejor ciego que el que quiere serlo.
Y a veces, incluso se da el caso contrario. Esa oportunidad está ahí, tan perfectamente válida como cualquier otra, pero desviamos la vista, doblamos la esquina en dirección contraria y echamos a correr. Aquí la predisposición es otra, es precisamente la de no dejar que se abra la puerta, ni siquiera dejar que llamen a ella.
Quizás enamorarse sea una cuestión de predisposición, y el no enamorarse, también.
Tal vez en ese momento se abren nuestros sentidos, se bajan las defensas, caen las barreras...y es por eso que puede cambiar nuestra forma de mirar alrededor, (en muchas ocasiones, no sin cierta distorsión, todo hay que decirlo)
Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y yo añadiría que también no hay mejor ciego que el que quiere serlo.
Y a veces, incluso se da el caso contrario. Esa oportunidad está ahí, tan perfectamente válida como cualquier otra, pero desviamos la vista, doblamos la esquina en dirección contraria y echamos a correr. Aquí la predisposición es otra, es precisamente la de no dejar que se abra la puerta, ni siquiera dejar que llamen a ella.
Quizás enamorarse sea una cuestión de predisposición, y el no enamorarse, también.
viernes, 6 de julio de 2012
"Buen viaje y feliz vida"
Quizás fuese ese lugar, la luz o el color de un recuerdo, quizás se tratara simplemente de eso...una vieja nostalgia, pero la cuestión es que en ese cruce de casualidades crueles, en ese cruce de miradas furtivas que duran tan sólo unas décimas de segundos más de lo normal, se llegó a pactar todo en silencio, como deben ser los grandes pactos. A partir de ese momento, comenzó el viaje con sabor a único presente, pues la fugacidad tenía un aroma que sabía reconocer muy bien, o quizás fuera su hambre de vida lo que hacía que ésta le presentase únicamente aquello que, precisamente por tener la cualidad de lo efímero, potenciaba la intensidad de cada emoción haciéndola más viva, ya que puede que la única constante de toda esta existencia sea el continuo movimiento, el cambio, la llegada y la despedida. Y también puede que el propósito de esta dinámica sea aprender a dar aquello de cuanto seamos capaces de entregar aún sabiendo que no hay seguros.
Así que sin más, se dispuso a encontrarse consigo misma en otro, haciendo uso de ese espejo que son los seres humanos, para desvelar una vez más qué ocurría con sus ternuras, con sus caricias guardadas, con ese amor que todos llevamos dentro y que a veces cuesta desempolvar, sentir sin reservas y sin promesas.
Comprobó que aún había capacidad de estremecerse hasta los huesos, pasando por el corazón, sí, por el corazón ¿por qué no? Porque una piel que recibe nunca es extraña.
Comprendió, una vez más, que aquello que está de paso puede no quedarse en la superficie de unos labios, puede convertirse en un beso a la vida, abrazando la intensidad de un momento que quedará en la memoria con sabor a gratitud, como una noche de julio perenne simplemente por la oportunidad de volver a sentir. Se quedó con una frase:
"Lo que tú entregas... es diferente, es sincero, espontáneo y libre" Le dio un abrazo a modo de despedida y pensó para sí: "la mejor recompensa de una entrega es simplemente que ésta sea reconocida". No hay después. No hay espacio para un quizás. No es necesario cuando abres tu corazón. Una vez más se sorprendió diciendo: "buen viaje y feliz vida"
.
Así que sin más, se dispuso a encontrarse consigo misma en otro, haciendo uso de ese espejo que son los seres humanos, para desvelar una vez más qué ocurría con sus ternuras, con sus caricias guardadas, con ese amor que todos llevamos dentro y que a veces cuesta desempolvar, sentir sin reservas y sin promesas.
Comprobó que aún había capacidad de estremecerse hasta los huesos, pasando por el corazón, sí, por el corazón ¿por qué no? Porque una piel que recibe nunca es extraña.
Comprendió, una vez más, que aquello que está de paso puede no quedarse en la superficie de unos labios, puede convertirse en un beso a la vida, abrazando la intensidad de un momento que quedará en la memoria con sabor a gratitud, como una noche de julio perenne simplemente por la oportunidad de volver a sentir. Se quedó con una frase:
"Lo que tú entregas... es diferente, es sincero, espontáneo y libre" Le dio un abrazo a modo de despedida y pensó para sí: "la mejor recompensa de una entrega es simplemente que ésta sea reconocida". No hay después. No hay espacio para un quizás. No es necesario cuando abres tu corazón. Una vez más se sorprendió diciendo: "buen viaje y feliz vida"
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viernes, 11 de mayo de 2012
¿QUÉ HACES CON TU SOLEDAD?
Soledad. A veces la miro de frente sin que pase absolutamente nada, a veces intento esquivarla, consciente de que el tormento con que la cubro es mío y nada tiene que ver con ella. En ocasiones la disfrazo, la maquillo y le pongo tacones, la saco a pasear para que se airee. Ella anda por mí. A veces soledad, tan humana, tan sencilla, tan humilde y bipolar: ahora que me abrazas con tu amor, yo te odio. A veces la busco, la añoro, la escojo y priorizo. Soledad me enseña lo que no quiero ver pero igualmente siento.
A veces la admiro y otras la ignoro. A veces me burlo de ella y le pongo una canción de amor para que ella se burle de mí. A veces la necesito, y en cuanto aparece me asusto como sólo son capaces de asustarse los niños. Esa soledad, tan mía, tan pura y genuina, y voy yo y la proyecto, y le pongo un rostro con nombres y apellidos, un bolsillo con recuerdos de épocas ya pasadas y por supuesto mejores.
Otras veces, la racionalizo, la reduzco a la fuerza tras lógica, psicología, razón. A veces la explico y justifico, la adorno de "vacío existencial". Hay momentos en que bailo con ella, la vuelvo creativa, ingeniosa, mordaz: la escribo, como ahora, le abro la puerta y la dejo pasar sin pedirle explicaciones.
A veces la emborracho, de alcohol o de pasiones, creyendo que la destruyo y entonces ella me recuerda que simplemente está ahí, sin permiso y sin necesidad de que la quieran o la premien. Y la envidio.
A veces soledad me habla o le pregunto, o me escucha o me grita y me escupe. A veces la acaricio aunque ella me golpee. A veces la arropo por las noches y ella aparece en sueños como el único fantasma real.
Soledad. Te río, te disfruto, te erotizo en el tacto de un amante imposible, te retrato, te reto. Me trasciendes.
A veces me vuelvo posesiva con mi soledad, y otras me independizo de ella y la comparto con otras soledades, aunque al final de la velada, cada una se retira a su morada, ya sea cueva, ya sea playa desierta.
A veces soledad es tan silenciosa. Suele ser los domingos por la tarde. A veces bulliciosa, suele ser los lunes por la mañana en la parada de autobús.
Soledad me pareces en ocasiones tan solemne, respetable y sabia. A la mañana siguiente te vuelves estúpida, orgullosa, testaruda y vulgar, casi indecente, una loca enfurecida que no me deja andar sin prisas, ni concentrarme ni oíme a mí misma.
A veces soledad se cansa y yo con ella. Me duermo en su regazo mientras ella me canta y promete irse pronto para dejarme serena.
A veces la soledad la fumo con sabor a mentol.
Soledad me acompaña y hago mil cosas con ella, con o sin su aprobación. Solo hay algo que no puedo hacer con ella, no me dejo o no me deja, pero lo que nunca, nunca puedo hacer, es engañarte, soledad.
A veces la admiro y otras la ignoro. A veces me burlo de ella y le pongo una canción de amor para que ella se burle de mí. A veces la necesito, y en cuanto aparece me asusto como sólo son capaces de asustarse los niños. Esa soledad, tan mía, tan pura y genuina, y voy yo y la proyecto, y le pongo un rostro con nombres y apellidos, un bolsillo con recuerdos de épocas ya pasadas y por supuesto mejores.
Otras veces, la racionalizo, la reduzco a la fuerza tras lógica, psicología, razón. A veces la explico y justifico, la adorno de "vacío existencial". Hay momentos en que bailo con ella, la vuelvo creativa, ingeniosa, mordaz: la escribo, como ahora, le abro la puerta y la dejo pasar sin pedirle explicaciones.
A veces la emborracho, de alcohol o de pasiones, creyendo que la destruyo y entonces ella me recuerda que simplemente está ahí, sin permiso y sin necesidad de que la quieran o la premien. Y la envidio.
A veces soledad me habla o le pregunto, o me escucha o me grita y me escupe. A veces la acaricio aunque ella me golpee. A veces la arropo por las noches y ella aparece en sueños como el único fantasma real.
Soledad. Te río, te disfruto, te erotizo en el tacto de un amante imposible, te retrato, te reto. Me trasciendes.
A veces me vuelvo posesiva con mi soledad, y otras me independizo de ella y la comparto con otras soledades, aunque al final de la velada, cada una se retira a su morada, ya sea cueva, ya sea playa desierta.
A veces soledad es tan silenciosa. Suele ser los domingos por la tarde. A veces bulliciosa, suele ser los lunes por la mañana en la parada de autobús.
Soledad me pareces en ocasiones tan solemne, respetable y sabia. A la mañana siguiente te vuelves estúpida, orgullosa, testaruda y vulgar, casi indecente, una loca enfurecida que no me deja andar sin prisas, ni concentrarme ni oíme a mí misma.
A veces soledad se cansa y yo con ella. Me duermo en su regazo mientras ella me canta y promete irse pronto para dejarme serena.
A veces la soledad la fumo con sabor a mentol.
Soledad me acompaña y hago mil cosas con ella, con o sin su aprobación. Solo hay algo que no puedo hacer con ella, no me dejo o no me deja, pero lo que nunca, nunca puedo hacer, es engañarte, soledad.
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